Nieves, Sí, hay otros mundos, pero el mundo que menos comprendo, es el mundo de mi alma,

Extractos de una charla dada en Sevilla, 5 de febrero de 2000 por E.

Durante la semana antes de la reunión, EC en conversación con otros, dijo que yo iba a venir aquí para exponer el Trabajo. Nada podría ser más lejos de la verdad, puesto que todavía estoy muy lejos de entender lo que es. Quizás sea tonto hablar de algo cuando no sabemos de qué es de lo que trata ese algo . . .

 

Pero no sólo no sabemos lo que es el Trabajo, sino que también hemos formado un conjunto de malas interpretaciones al respecto. Tenemos tonterías por todas partes que tapan nuestro verdadero estado de no-conocimiento. Es decir, va a llevar unos esfuerzos grandes sólo para regresar a la condición de simplemente no tener demasiados conceptos erróneos y malas interpretaciones sobre el Trabajo.

 

Yo no soy de aquí. Y con esto, no me refiero a que no soy de Sevilla. Tampoco me refiero a que no soy de esta región autónoma. Ni tampoco a que soy de otro país. Quiero decir que YO, con letras mayúsculas, no soy de aquí, que no es de aquí.

 

Si eres un bípedo humano, si eso es la suma total de tu SER, es decir, de quién eres, entonces, eso es lo que eres. Puede que cambies el exterior del paquete, te mueves en relación a los otros humanos; pero permanecerás humano. Eso sucederá si eso es la suma total de tu SER. De lo que eres. Pero si eres otra cosa que un simple humano, si tienes una cualidad, no importa en este momento a cómo se llame esa cualidad . . . sólo el hecho de poseer esta cualidad te da la posibilidad de ser más de un bípedo.

 

Después de un mes de afirmar todas las mañanas: "Yo no soy de aquí", o empezará a sonar como algo cierto, o bien no sonará como algo cierto.

 

Y eso es lo importante. Lo que para ti es verdad y auténtico. Incluso sin probar este pequeño experimento, sólo pensando en hacerlo, se puede imaginar la fuerza que tiene para romper tu identificación con la máquina biológica humana. Es una erosión corrosiva ante el agarro de acero de esta identificación.

 

El título de este libro es La Máquina Biológica Humana como Aparato de Transformación. Y si puedes creértelo, este pequeño título conlleva una enorme riqueza de información así como una profunda promesa.

 

De modo que de este título hemos llegado a la asunción de que tenemos una máquina, y también a unos indicios de los efectos devastadores de la identificación . . . Hemos sido expuestos a la idea de que sin importar lo chocantes o iluminadoras que sean estas ideas, bajo las circunstancias normales y corrientes, todas estas ideas están condenadas a desvanecerse en la niebla gris de la persistencia.

 

¿Cuál es esa promesa que he mencionado?. ¿Recuerda la parte acerca de "como un aparato de transformación"?. En esa expresión hay dos noticias: 1) que existe semejante cosa como la transformación, y 2), que ya tienes disponible el aparato necesario para esta transfromación, es decir, la máquina. No hace falta que compres nada . . . el problema es que tal y como estás, la máquina está apagada.

 

Así que nuestro trabajo es despertar al hecho de que no somos la máquina, que tenemos una máquina. A continuación, podría ayudar si reconociéramos que actualmente está en la posición de "OFF". Y después, podemos tomarla como una esperanza o una promesa de las buenas cosas del porvenir que de hecho existe un interruptor con la posición de "ON". Y que está en nuestro poder alcanzar este interruptor y encender la máquina. Ahora podemos busacr métodos para encender las capacidades transformativas de la máquina.

 

La idea es que la vida ordinaria ofrece cada oportunidad para tu trabajo, aun más oportunidades que una vida monástica para el trabajo interior. Y debido a que ofrece tantas posibilidades, pues la usamos. Pero se tiene que reconocer el trabajo en todo, no sólo en algunas cosas que opinas que son "espirituales".

 

Cada interacción es potencialmente utilizable para el trabajo sobre ti mismo . . . Cuando te estás moviendo por la vida, trabajando, relacionándote con la gente, tu consciencia está sintonizada allí. Siempre sintonizas a lo que te está disponible. A lo largo de toda tu vida existen posibilidades.

 

No es tu experiencia que tiene que cambiarse, no es la calidad de tu experiencia que tiene que cambiar; es la transformación de experiencia que estás aquí para aprender . . . Y cualquier experiencia es capaz de ser transformada.

 

Así que lo importante es lo que haces con tu experiencia en vez de intentar cambiarla. Tanta gente intenta cambiar su vida para entrar en una vida o situación que consideran "espiritual". Intentan de alguna manera ajustar y arreglar las experiencias de su vida, casarla con su interpretación actual de lo que para ellos es "espiritual", y al hacerlo se engañan a sí mos, pierden la posibilidad de trabajar.

 

Así que tienes que permitirte vivir tu vida tal y como está, en el ritmo orgánico en el que existe, y no interferir con la experiencia misma, sino transformar cada experiencia en una experiencia del trabajo.

 

Oh, me preguntas cómo hacerlo? Cómo hacerlo . . .